La noche eterna / Los días no vividos (2012)

Disco 1

Me hundí en tu noche y el placer
fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.

La luna en un rincón,
te has convertido en mi nación,
y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol
que envidia a la humanidad
si al apagar sus luces
se prende mi ansiedad.

Sigue su invasión por los aires,
sigue su invasión, y es constante.

Un ser alado se alzará
a por sus venas, manantial.
¿Ya escucha mis pasos
o soy yo quien ve sus huellas?
¿Quién lo puede explicar?

Sigue su invasión por los aires,
sigue su invasión, y es constante.

Nado en mi obsesión otra vez,
voy a mi obsesión y otra vez caeré.

Y ahora que soy medio dos
y el antídoto es peor
que mi adicción a ti,
por tu espalda repto
y tú, aún aturdida, escuchas:
“ssshhh, me toca empezar a mí”.

Y pienso en Bonnie and Clyde,
juntos supieron morir,
mientras tú y yo…
la noche eterna sin fin,
la vida oscura es así.

Si los espejos del salón
no están rotos, lo estoy yo,
que al morderte notaré
el mismo espasmo y contracción
que atravesará mi piel,
tú, mi sangre y pálpito.

Y pienso en Bonnie and Clyde,
no se quisieron rendir,
mientras tú y yo…
la noche eterna sin fin.

¿Tú no lo ves así?
¿Siempre va a ser así?
¿Siempre va a ser así?
Si va a ser siempre así…
quiero poder decidir.

Luz aural, vuelve a mí.

Confesaré, ha vuelto aquella fiebre de siempre,
tras la ventana desnudaba a la mitad de la gente
¿Por qué sus vidas me parecen mejor?
Si no he aprendido, ya no hay solución,
te nombro culpable de mi gris situación.

Su mundo es tan lúdico,
robaron mis mejores escenas;
brillantes y lúcidos,
parecen caminar sobre ruedas.
¿Por qué esperar si ansío libertad?

¡Dejadme entrar, seres únicos,
por una vez, verme único!,
de los que gritas al ver qué sexis son.

Fidelidad, idea relativa, aguafiestas,
es lo que pienso cuando llegas con mirada funesta.
Si ni tú ni yo nos conformamos fácil,
¿no es duro de aceptar que seamos selección natural?

Y por la televisión, sale alguien con tu extraña chaqueta,
te queda bastante peor, te falta altura para ser ella,
y creo escuchar la misma atrocidad.

¡Dejadme entrar, seres únicos,
por una vez, verme único!,
de los que gritas al ver qué sexis son.

Y a veces pienso que en el mundo real hay tres bandos:
los unos que viven y otros que lo intentan,
los terceros solo sueñan.

Si leyeras mis ideas,
pensarías que soy el hombre equivocado.
Pero entonces con un gesto haces luz.

Olvídalo, olvídalo, hay un mundo y tú.
Puede que, en realidad, sea como tú;
puede que, en realidad, seamos únicos;
puede que, en realidad, seamos únicos;
puede que, en realidad, sea como tú.

Si un día te da por integrarte
en este azul mundo cínico,
has de bailar con cierta clase
como lo hace un homínido.

Y ahora di adiós, adiós
ya a la mediocridad,
y es que esta noche
prohibimos del todo fracasar.

Entramos ahí dentro,
sintiendo el grooving de un negro.
Si ahora el DJ pusiera “Dancing queen”,
nos nombrarían hombre objeto.

Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.
Ya nunca más podrán soltarnos:
“No vuelvas más por aquí”.

Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.
El firmamento has iluminado,
hay una estrella en ti.

Tú, el príncipe del mal,
y yo, yo el marqués de la inmoralidad.
Hoy cambiaremos nuestra polaridad
y lograremos salir con cierta dignidad.

Soy un personaje,
lo llevo escrito en la frente.
Se puede ver claramente,
de hecho es lo normal.
Lo cierto es que es un tatuaje.

Y tu piel gamuza,
y mis ojos Spontex, (hoy brillarán)
nuestras poses de Bowie solo podrán triunfar.
Tú muévete con seguridad.

Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.
Ya nunca más podrán soltarnos:
“No vuelvas más por aquí”.

Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.
El firmamento has iluminado,
hay una estrella en ti…

Lobas, lobas,
¿qué miráis todas, lobas?
Bajan las bolas, brillan
y un rayo láser
va hacia tu boca y dientes,
son fluorescentes, siente
como explosionan, vuelan
entre la gente y viajan
al fin del cosmos.
Todos vuelven volando a casa
y siguen las lobas, lobas,
?????????? todas, zorras.

Tragaluz, ventana abierta, empiezo a observar
a los ancianos del principal,
están bailando cuando él pide hablar.

¿Y si yo, después de hacerse la oscuridad,
espero poder ver esa luz,
la que te anuncia que es el acto final?

¿Y si no se abre el telón y todo se apaga?
Sería absurdo, como llegar a un hotel
con puertas cerradas ni bienvenidas,
nada… nada…
¿Seré capaz de poderte avisar?
Como el ruido sin aire, ¿qué haré?
Nada, resignarte sin más,
son así los ciclos de soledad.

Tragaluz y esa ventana que da a un mundo exterior
sigue cerrada por semanas y al fin
nos encontramos de manera casual.

Y al preguntar si está más animada,
inspira y dice que al irse él entraron tinieblas,
son mudas, densas.

Y es que incluso al abrir, ventanas y mantas,
o debajo de las sábanas, nada… nada…
la nada un rey que le prohíbe chillar.

Justo en aquel instante callé,
nada es lo que dije si en mi generación
el “para siempre” es “casi” y en “nada” se quedó.

Ya no hubo un encuentro más,
creí que ahora vivía con un familiar,
y no, los vi en dos mil portadas.
Fue un caso singular,
leí que se llevaron cien millones de un banco,
y sí, la cámara blindada brilló,
y todo había salido genial.
Quién sabe dónde andarán.

No, no evitarás que quiera largarme cuanto antes
si cada vez que me quiero ocultar
tú me conviertes en gigante.
Me has llevado por corrientes de agua
que van a tus redes
y tus ojos son dos prismas devolviendo oscuridad,
no pretendas defenderte.
Te diré que no, no me convences,
me quiero evaporar entre la gente.

No lo vas a negar, algunas bases no resisten,
y un pulgar puede asfixiar,
y a quien madruga, Dios no existe.
Ya puedes preguntar,
preguntar por ahí o a los tuyos.
Si una gota colma el vaso,
otras veces ya es el mar
y es el mar esta vez, ¿lo entiendes?
¿No ves que ya no, no me convences?
Me quiero evaporar entre la gente.

Un día me iré, me iré de verdad,
no sé si me ves de todo capaz,
de cambiar nombre y edad
y si me encuentras decirte:
“¿De quién me estás hablando?”

No, no, no, no lo haré jamás,
me falta valor o fuerza vital.
¿De qué me sirve salir de esta inmensa ciudad
si de quien pretendo huir seguirá dentro de mí?
Y eres tú, y eres tú.
Si puedo escapar es con la mente.

Era un gato muy siamés, le lamban Bala.
Urbanita, vago y cortés y un collar de gala.
Un buen día le dio por andar,
se largó de su barrio y tardó un año en regresar.

Tenía el gato novia formal, una angora blanca.
Le pidió un abrazo y perdón, estaba tan airada.
“Hijo de chucho pequinés, dime dónde has estado,
me tenías aquí a tus pies.”

“Estuve en Londres, Buenos Aires, México,
me bañé en el Sena, y, sí, vuelvo con la conclusión:
en todos esos cielos brilla igual nuestra luna llena
y tú sigues siendo la mejor.”

“Hasta que no cambies lo nuestro será ciencia ficción.
Hasta que no cambies, no dejaré que pases, hoy no.
Deja de mirarme, no sé cómo lo haces, por Dios,
pero te mueves bien, lo voy a reconocer.”

“En amplias avenidas busqué tu felina sombra,
creía verte en cada arcén o dentro de furgonas.”
Bala dijo: “Ya está bien, basta ya de arañazos,
sigo estando aquí a tus pies.”

En Londres, Buenos Aires, México,
cada pena y aflicción puede curarse bailando.
Tango, una ranchera o un charlestón,
todo se olvida bailando, es como volver a nacer.

“Hasta que no cambies lo nuestro será ciencia ficción.
Hasta que no cambies, no dejaré que pases, hoy no.
Deja de mirarme, no sé cómo lo haces, por Dios,
pero te mueves bien, lo voy a reconocer.”

Allí en medio de un tejado,
en un cortejo hasta el amanecer,
la volteó del revés.
Y una raspa de pescado
fue el teclado del señor Ciempiés,
ella ha caído otra vez.

“Da igual que no cambies, estamos destinados tú y yo.
Da igual que no cambies, estamos condenados tú y yo.”

Gracias por estar aquí, somos más, más de cien.
Es la habitación de un sueño lleno de Suicide Girls.
Pianos rojos y una luz de astro rey, de antro gay.
Unas geishas gritan a McCartney: ¡Cántanos “Say, say, say”!

Atención, lo han oído bien:
Paul McCartney acaba de invocar a la bestia,
y a Satán, que había puesto la oreja,
le ha faltado tiempo para unirse a la fiesta.

Hey, hey, huelo a vicio,
soy la antena humana del descontrol.
Hey, hey, huelo a vicio,
hoy el fin del mundo es tu habitación.

Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.
Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.

Où, là, là, magnífico,
si vamos mal, vamos bien.
Lamborghinis, langostinos
y mucho enredo de piel.

John Galliano confesó su emoción de novel
al descubrir a dos enanitos azafatos
colgados de una lámpara y dándose por el saco.

Hey, hey, huelo a vicio,
soy la antena humana del descontrol.
Hey, hey, huelo a vicio,
una orgía infame en tu habitación.
Hey, hey, huelo a vicio,
soy la antena humana del descontrol.
Hey, hey, el sueño acabó,
fue una gran redada en mi habitación.

Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.
Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.
Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.

Gracias por estar aquí, somos más, más de cien.
Es la habitación de un sueño lleno de Suicide Girls.
Pianos rojos y una luz de astro rey, de antro gay.
Unas geishas gritan a McCartney: ¡Cántanos “Say, say, say”!

Atención, lo han oído bien:
Paul McCartney acaba de invocar a la bestia,
y a Satán, que había puesto la oreja,
le ha faltado tiempo para unirse a la fiesta.

Hey, hey, huelo a vicio,
soy la antena humana del descontrol.
Hey, hey, huelo a vicio,
hoy el fin del mundo es tu habitación.

Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.
Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.

Où, là, là, magnífico,
si vamos mal, vamos bien.
Lamborghinis, langostinos
y mucho enredo de piel.

John Galliano confesó su emoción de novel
al descubrir a dos enanitos azafatos
colgados de una lámpara y dándose por el saco.

Hey, hey, huelo a vicio,
soy la antena humana del descontrol.
Hey, hey, huelo a vicio,
una orgía infame en tu habitación.
Hey, hey, huelo a vicio,
soy la antena humana del descontrol.
Hey, hey, el sueño acabó,
fue una gran redada en mi habitación.

Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.
Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.
Me sabe tan bien, bien, bien… el mal.

Canción instrumental

Oniria encuentra a Insomnia,
los dos conectan bien,
quizás en otra vida
fueron un mismo ser.

“Atrévete a acompañarme,
vamos a andar por los cables.”

Y en el bar La Bohemia fue
la primera y tercera vez,
de neón sus arterias ven,
llevan tiempo esperándose.

Se quitan los pijamas
pegados a su piel.
Quizás Oniria sueña
y él duerme sin saber.

Ella hace equilibrismos,
él descubre a Fred Astaire
bailando en la cornisa
del piso veintitrés.

Y cuando esa imagen resbala,
él la descubre descalza.
Esa noche ella fue muy cruel,
empezó despidiéndose.

Será un reencuentro inesperado en noche azul,
sí, ya lo verás.
Cuando me gire, entre la gente, serás tú,
sí, ya lo verás.

Después de unir su dualidad,
ella no sueña más,
ni él quiere despertar.
Se la llevaron entre tres,
siempre se vuelve a escapar.
¿No ves que está mal?
Y sea cuarta o quinta vez,
ella lo vuelve a jurar.

Será un reencuentro inesperado en noche azul,
sí, ya lo verás.
Cuando me gire, entre la gente, serás tú,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás,
sí, ya lo verás…

Disco 2

La Luna de repente nos habló:
“Creced menguantes, me gustaría saber
si esta ciudad tiene más luz.
¿Por qué no hacéis por mí
fotografías por las esquinas de Dios
y así tendréis mi admiración?”

Y empezó aquel rumbo incierto,
entre oficinas y cemento,
y un japo muy caro, muy lleno,
tan solo un Opencor abierto.

Y el mar se nos bebía al sol,
como a una yema tibia;
fue necesario anular la oscuridad
con un buen flash.

Y la voz de Edgar Allan Poe
surgió entre dos contenedores,
dijo estar harto del mal:
“Hazme saber si hay algo más”.

Nunca he sido un libro abierto,
pero explico buenos cuentos.
Si quieres, ahora que hay tiempo,
empiezo a recitar el nuestro.

Y si no hubiera nadie por las calles,
nadie por las calles,
qué poco importaría.
Mira qué optimista
que me pongo algunas tardes
si anochece un poco antes
y quedan sombras chinas,
solo tuyas, mías, me va bien.

Saltaron sin pensar vallas de seguridad,
era el estreno de una secuela de “Cats”.
Oh, qué dirás, qué dirás,
si pienso que estamos de más.
Y él contestó: “¿De dónde sale esa luz?
¿O es que no ves esa luz?”.

Y la Luna nos dio el premio,
y la Luna nos dio el premio,
e hizo un flash para lo nuestro,
e hizo un flash para lo nuestro.

Debería, sí, debería ser posible
y, sí, debería ser posible
y, sí, debería ser posible,
lo demás tan solo un cuento.

En mi Corea mental hay un bloqueo bestial
y, desde mi ciudad, solo a veces recuerdo a mi Sur.
Así es mi identidad, muñecas rusas que no acaban jamás,
un laberinto irreal donde solo una voz me guió, eras tú.

Querías mostrarme al exterior,
tú, ilusionista, un gran error.

Dijiste “nadie escucha aquí y aún menos nos ven,
si siguen ignorándonos van a saber
que un día atacaremos en forma de alud.
¿Por qué nos cuesta tanto cambiar de actitud?”

Y generé más tensión
y me hice nudos de inaudita opresión
cuando empecé a notar
un deseo inhumano hacia ti.

Busqué las ganas y también un plan,
romper mis diques de seguridad,
pero antes de decidirme a hablar,
yo elegía un vuelo raso para huir de tu radar.

Mi mecanismo de horror
volvió a engullir mi tensión.

Intuyo que si hablo va a ser de una vez,
y tanto que he aguantado así no lo haré bien.
No pongo de mi parte ni aporto más luz,
¿por qué me cuesta tanto cambiar de actitud?

Como un sueño fractal quisiera explosionar,
millones de sonidos que pudieran ampliarte un “gracias”.
Sería un gran paso más para la humanidad,
mostrar mi cara oculta a los demás.

Ser actitud,
ser actitud,
más actitud.

Es como cuando sueñas que nadie te ve
y sigues dando pistas por si alguna vez.
Y sé que no funcionará si estamos sin ser
el hambre invisible y su escudo de piel.

Wio, siempre me viene ese ruido a las diez menos cuarto
cuando llegan esas ondas de manera puntual.
Oigo radios clandestinas en un cóctel agradable de noticias,
menos las tuyas.

Wio, sé que la culpa la tiene esa antena gigante,
la instalaron sin permiso y me hace el alma estallar.
Al igual me he vuelto loco y a mi edad
me ha dado por oír mil voces.

Y sé… si acerco el oído, no podré escuchar el mar.
¿Lo ves? Tan solo aquel ruido que aceptamos por verdad.

¿Y si el ruido es todo lo que sé?
Un ruido que hasta el silencio ve.
Huyamos hoy, antes de las diez;
si huimos hoy, no enloqueceré.

Wio, constelaciones de gente como un planetario,
vecindarios que se ignoran en sistema dual.
Parabólicos y obsesos que en la noche se sinceran
y se crecen, ¡qué valientes¡

Wio, alguien en una terraza ha gritado “te amo”,
una suave interferencia culpa al viento solar.
Un poema embotellado que en estéreo
ha aterrizado en mi inconsciente.

Y sé… si acerco el oído, no va a aparecer el mar.
¿Lo ves? Tan solo aquel ruido que aceptamos por verdad.
¿Lo ves? Si somos dos islas en un mar que es gris ciudad.
Di quién, ¿quién de los dos se atreverá a nadar?

¿Y si el ruido es todo lo que sé?
Un ruido que hasta el silencio ve.
Huyamos hoy, antes de las diez;
si huimos hoy, no enloqueceré.

Si salimos de esta,
te juro que no haré ni un gesto de emoción.
Bastante duro ya ha sido,
como para darle encima la satisfacción.

Tendremos que continuar
y aguardaremos en la fila
donde cambian la ansiedad
por ciclos de suerte más normal.

¡Tampoco pides más!
Son tantos los días de impaciencia,
casi una eternidad.

Si el volante se ha roto,
y salir por la ventana es la única elección,
si son desiertos de fango,
de aquellos que a cada paso es un millón.

Tú saldrás de esta, créeme,
y pronto entonarás pequeños cánticos,
y en algún bar apartado
ahogaremos al espanto y nos pedirá perdón.

Tu ansiedad cederá,
como el rastro de un avión se esfumará.
Si tras el naufragio hay tempestad,
nadie desertará.
Tú sube a cubierta y ya verás,
mil comandantes más.

No baja nadie, no huye nadie,
mil comandantes que harán de viento y tú
harás de mástil, no será fácil,
pero si ganas, habrá valido por dos.

No baja nadie, no huye nadie,
mil comandantes que harán de viento y tú,
atado a un mástil, tu propio mástil,
mientras yo sigo bebiendo el agua que entró,
bebiendo el agua que entró,
bebiendo el agua que entró.

Sí, saldremos de esta…
Sí, saldremos de esta…
Sí, saldremos de esta…
Sí, saldremos de esta…

Nadie más lo entenderá;
solo los que allí estuvieron, sonreirán.

Canción instrumental

Viaje posible hacia un no-lugar,
materia oscura hecha de vacíos.
Butacas que ahí quedarán,
o aquel billete siempre en los bolsillos.

No recuerdo una anti-historia mejor,
de contenido incierto.
Y alzo el vaso, más vacío que yo,
lo elevo hacia el infierno.

Por lo que quizás seré,
niego al mundo como es.
Sin brindar, celebraré
los días no vividos.

Recuerdos falsos logré proyectar
y, en mis paréntesis de un tiempo oasis,
el mundo para y nadie puede juzgar.
¿A quién le gusta ser un blanco fácil?

No recuerdo una anti-historia mejor,
de contenido incierto.
Y alzo el vaso, más vacío que yo,
lo elevo hacia el infierno.

Por lo que jamás seré,
niego al mundo como es.
Y así me convertiré
en los días no vividos.

Himalaya, yeah.

Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah.

Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah.

Fue la música, que estaba alta,
y media Europa no escuchó la alarma,
y estalló el mundo occidental.

El Imperio se cayó de espaldas,
sucedió mientras tú bailabas,
fue un sidral ultraliberal.

Raza blanca, os digo adiós,
blanco ingenio, negro humor,
tanto confort provocó narcolepsia.

A veces quieres gente alrededor
y no están, nunca están.
Y cuando sobra el mundo entre los dos,
no se van, ¡no!

Radio Himalaya, cuando el resto calla.
Radio Himalaya, desde mi atalaya.

Se zamparon todo el Amazonas,
les dejaron sólo una rotonda.
Te da igual, no es occidental.

El sistema te petó en la cara,
justamente cuando tú ingresabas.
Ojalá no fuera la verdad.

Fin del mundo, a repoblar,
tú haces de Eva, y yo de Adán.
Lancé botellas al mar, ¿las encontrarás?

A veces quieres gente alrededor
y no están, nunca están.
Y cuando sobra el mundo entre los dos,
no se van, ¡no!

Radio Himalaya, desde mi atalaya,
ondas aladas cuando el mundo calla.
Radio Himalaya, mientras otras gritan
gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol…

Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah.

Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah,
Himalaya, uh, ah.

Enviando sondas al mundo exterior,
¿dónde irán?, ¿dónde irán?
Enviando sondas al mundo exterior,
¿dónde irán?, ¿dónde irán?

Soñé un mundo feliz muy, muy lejos de aquí,
y como no lo encontré, pues, fui a buscarte con mi coche.
Y empecé a teorizar sobre la creación, mientras tú,
tú triunfabas recreando la niebla de Londres.

¿Qué es un mundo feliz, el de Buda o Schopenhauer,
libros de autoayuda o la belleza en Murakami?
No, son esos momentos, cuando viene el rictus mortis,
y la risa es llanto y con el llanto lagrimones así.

Sí, somos alguien, algo dispersos, vulnerables,
somos reverso o la imagen de un universo inestable.

Y de tanto reír, fui incapaz de arrancar ni hacia delante ni atrás,
sino ascendiendo por los aires.
Tu cabeza se hinchó, y la mía después,
caras deformes y ovoides, ¿y qué tal si bajamos del coche?

Buscaba un mundo feliz entre Buda o Schopenhauer,
de libros de autoayuda o la belleza en Murakami.
Y lo encontré contigo en las entrañas de la noche,
cuando el cielo escucha carcajadas enormes.

Ganaremos el oro en la carrera de fantoches,
los feítos con la plata y los más tontos con el bronce.
Y creí contener la llamada de la noche
pero, como los vampiros, me he aceptado sin reproches.

Sí, somos alguien, algo dispersos, vulnerables,
somos reverso o la imagen de un universo inestable.

Y domesticarnos será algo difícil, Mister Sarkozy,
dame un euro, ¡guapo!,
porque yo lo valgo, Mister Sarkozy, ya verás qué gasto.
Me he inventado un juego, toros en la Wii, indomesticados.

Lo he de vivir, quedarme adormilado entre tus piernas,
dentro de ti, pequeña inmensidad, dulce anestesia.
En blanco te dejaré, como dejo este verso,
porque tú conviertes las curvas en rectas.
Entrar en ti, nacer pero al revés, huir ahí dentro…
en tu oscuridad.

Por ti sería una mezcla de beata y ramera,
dignísima gente rastrera, fantástico…
fantástico…
fantástico…
fantástico…
fantástico…
fantástico…
fantástico…
(Si volviera a nacer, sería un bebé.)
fantástico…
(¿Qué otra cosa podría desear como amante)
fantástico…
(que ser tu eterno lactante, un mutante suplicante?)
fantástico…
(Ya sé que no somos una pareja al estilo de antes,)
fantástico…
(pero no es necesario tener principios,)
fantástico…
(lo importante es tener finales. Gracias.)
fantástico…
fantástico…
fantástico…

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Portada del disco "1999, o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a al luna" - 2009 - Diseñada por Marta Puig "Lyona"Fantastic Shine
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